Cultivos con mayor tolerancia a la sequía y a las altas temperaturas, y mejor adaptados a terrenos áridos y arenosos. Variedades que serán más resistentes a las plagas de forma natural reduciendo el uso de fitosanitarios, mejoras en la conservación postcosecha y enriquecimiento del contenido nutricional de los cultivos. Esto no es una utopía. Puede ser una realidad más pronto que tarde.
Y es que tal vez haya pasado desapercibida una noticia que hemos conocido en las últimas semanas, pero que supone un avance inmenso para la agricultura española y europea.
La Eurocámara ha respaldado definitivamente la propuesta para la regularización de las nuevas técnicas genómicas en plantas (NTG). Hay unanimidad al respecto en nuestro país. Administraciones, empresas de semillas, universidades, organizaciones agrarias y científicos celebran dicha regulación, ya que se trata de técnicas avaladas desde todos los puntos de vista y absolutamente imprescindibles en el contexto actual de cambio climático y de demandas de la sociedad.
Desde el punto de vista científico, los expertos apuntan a que los cambios generados mediante estas técnicas genómicas son equivalentes a los que se producen de forma natural o mediante mejora convencional. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha sido muy clara al respecto sobre el hecho de que no presentan nuevos riesgos en comparación con las técnicas tradicionales.
Hasta la fecha, Europa se había quedado descolgada en la carrera de innovación y tecnología en el ámbito agrícola mientras otros países y continentes nos llevaban una enorme ventaja. La aprobación de días atrás para regular estas técnicas es una gran noticia tanto para nuestros campos como para nuestra sociedad, tanto a nivel de productividad como de sostenibilidad.
Desde UPA tenemos claro que la norma va a ayudarnos a los productores a ser más sostenibles y ser más rentables. Lo consideramos una oportunidad de oro para disponer más rápidamente de semillas y plantas más resistentes a plagas y enfermedades, mejorando el rendimiento y la calidad de los cultivos en un contexto de imparable cambio climático.
¡Y ojo!. Será un aldabonazo para competir en igualdad de condiciones y nunca en desventaja tecnológica y económica respecto a terceros países en un contexto global tan competitivo, donde en otros lugares ya están adoptando desde hace tiempo estas tecnologías.
Un sí rotundo a la ciencia aplicada a la agricultura. Se lleva desarrollando desde hace tiempo en la medicina y los resultados están a la vista. La mejora vegetal es básica para una mejor alimentación y para responder a las demandas de la sociedad, y además para un mejor presente y futuro agrario. En juego está un modelo más sostenible, competitivo y resiliente.
(*) Aurelio González. Secretario General de UPA CyL