UPA ha presentado estos últimos días en Castrillo Solarana (Burgos), Boadilla de Rioseco (Palencia) y Flores de Ávila (Ávila) los campos de ensayo cerealista que llevamos desarrollando en distintas zonas de la región los últimos años, dentro de la iniciativa `Agricultores Contra el Cambio Climático´, y que esta campaña cobra especial relevancia por las circunstancias climatológicas que hemos sufrido y que la convierten en especialmente delicada.
Queremos conocer de primera mano la resistencia de las semillas certificadas y de reempleo a las cambiantes condiciones climatológicas sufridas desde su siembra, y los rendimientos que aportarán una vez que sean cosechadas.

Las abundantes precipitaciones en fechas claves para la sementera, los fríos intensos de marzo y abril, y las altísimas temperaturas en la segunda quincena de mayo, que alcanzaron durante varios días seguidos más allá de los 30 grados, sumado a la ausencia total de lluvias en unas fechas claves para el granado de las espigas, han provocado incertidumbre en la presente campaña cerealista.
En un contexto agrario como el actual, con elevados costes de producción y con una reducción en la superficie de cereal, motivado por los bajos precios del grano, UPA considera básico en una campaña como la actual que los agricultores conozcan qué semillas han sido las más resistentes, las que han tenido más poder germinativo y ahijamiento y las que han presentado una mejor sanidad foliar.
A través de estos ensayos, nuestra organización aporta sus medios técnicos y humanos para conocer qué opción es la más adecuada y recomendable (certificada o de reempleo) para responder a los problemas que amenazan al presente y futuro del cultivo de cereal.
UPA tiene como objetivo ayudar a los agricultores de la región a que tengan información completa del comportamiento de las semillas y en función de eso, que en próximas campañas escojan la opción más idónea para sus intereses.
Además, nuestra organización, con los datos de rendimientos que dispongamos a finales de julio (previsiblemente), podremos trasladar a la Asociación Nacional de Obtentores Vegetales nuestro estudio pormenorizado y con datos para que sigan innovando en mejora genética y nos aporten variedades diseñadas específicamente para adaptarse más y mejor a las cambiantes condiciones climáticas, y a las distintas características de nuestros suelos para asegurarnos mejores rendimientos y calidades del grano.

En el caso de una campaña tan problemática como la actual, y donde en nuestro campo de ensayo ha habido que ir a ciclos más cortos, los datos finales nos aportarán conclusiones fundamentales alrededor de las semillas de trigos y cebadas, que se han visto sometidas a condiciones climatológicas extremas, gracias a lo cual averiguaremos el mejor o peor grado de adaptación y rendimiento entre las certificadas y las de reempleo.
Uno de los principales retos que tiene actualmente UPA es dar un paso al frente, y dado que los procesos agroclimáticos adversos no se pueden evitar, “no queda más remedio que aprender a lidiar con estos fenómenos que según todos los expertos serán cada vez más común sobre todo en España, debido al cambio climático”.