Las elevadísimas temperaturas de días atrás y la previsión de que continúen en próximas fechas arruinan una cosecha que se presentaba hace semanas como normal, y que puede ser un verdadero desastre en un contexto de bajos precios y elevados costes de producción
Comenzamos el 1 de junio y cada día que pasa mayor es el porcentaje de pérdidas en la cosecha de cereales de Castilla y León.
Las temperaturas que llevamos sufriendo desde hace quince días, y que se prevén que continúen al menos hasta el 11 de junio, supone una reducción que ya cuantificamos a día de hoy en un 40 % de cosecha de cereales en Castilla y León respecto a la campaña pasada, y nos tememos que ese porcentaje se incremente aún más por la previsión de temperaturas si se siguen alcanzando los 30/35 grados.
Las altas temperaturas han llegado en el momento justo en el que estaban granando los trigos y las cebadas en fechas claves para el más adecuado `llenado´ y tener peso específico el grano. Estos efectos han sido especialmente devastadores en las provincias con terrenos más arenosos y áridos, que coinciden con los de la zona sur y centro de la comunidad autónoma.
Estamos, así pues, ante una cosecha que estará por debajo de la media histórica de nuestra región, no más allá de 5 millones de toneladas, lo que deja en evidencia la surrealista e inconcebible previsión que se atrevió a hacer irresponsablemente el Itacyl a finales de marzo cuando predijo una cosecha histórica, similar a la de la campaña pasada de 8,4 millones de toneladas.
Desde UPA CyL trasladamos a quienes lleven las riendas de la próxima Consejería de Agricultura como primera tarea a abordar como respuesta a su “incontinencia” a la hora de hacer predicciones, que compense con ayudas directas a todos los agricultores que no logren un 19 y 24 % respectivamente más en sus parcelas de trigos y cebadas que la media histórica de los últimos 30 años, tal y como se atrevieron a anunciar justo antes de Semana Santa.
Más allá de las ocurrencias de hablar de cosecha en una región como la nuestra en el mes de marzo, y ante la situación límite en la que se encuentran los cerealistas, UPA CyL no ve otra opción más que se adopten medidas extraordinarias en forma de ayudas directas y control estricto de las importaciones de cereal para controlar los precios.
UPA CyL advierte que mirar para otro lado y no intervenir por parte de las administraciones en apoyos directos a los cerealistas esta misma campaña supondría el hundimiento de un sector clave para la agricultura y ganadería de Castilla y León, y sería una hecatombe para la campaña venidera de cereales, precisamente en la región considerada como el granero de España.
Finalmente, UPA CYL hace otro llamamiento a las autoridades para que no asfixien aún más a los productores llevándoles al límite con estrictas normas medioambientales a la hora de cosechar, que cada año son más restrictivas, más limitantes y que se traducen en costes adicionales a sumar a la sangrante cuenta de resultados a asumir por los productores.